Uno de los responsables de la introducción del Sushi en España, trabaja en Málaga

Según recogemos de La Vanguardia, nació en Gunma, cerca de Tokio. “Aprendí a cocinar en el restaurante de mi tío cuando tenía 15 años”, cuenta a Comer. Sus artes culinarias lo llevaron a cocinar para el emperador Hirohito, cuando era muy joven.“Pertenecía a una asociación de cocineros japoneses y me eligieron para representarlos en un gran certamen en el Palacio Imperial. Preparé un teishoku, un menú degustación”.

Él es uno de los responsables de que el sushi se haya convertido “en plato tradicional en España”, como dice Ferran Adrià.

El japonés que cocinó para el emperador Hirohito y ahora prepara sushi en un bar de Málaga. Tiene ya 82 años y problemas de visión. Pero los fines de semana Masao Kikuchi sigue desenfundando sus cuchillos ante las piezas de atún y salmón en el bar Rocío Tapas & Sushi de Málaga. 

Ha sido y es un hombre valiente, ha recorrido medio mundo con su cocina. “En el año 68 abrí mi propio restaurante en Hawái. En el 76 hizo lo mismo en Alaska, y llegó a dirigir varios restaurantes de la cadena Hilton en Emiratos Árabes, Holanda y Hamburgo.

El gran maestro de la cocina japonesa ha recorrido medio mundo y la vida le llevó a Málaga. “Cuando cerré Tokyo Taro, en 2004, el Hotel Guadalpín de Marbella me ofreció trabajar con ellos, así que me mudé a Andalucía y abrí el Taro Guadalpín”. Ya rondaba los 70, pero Kikuchi no podía abandonar los cuchillos y emprendió esta nueva aventura sureña. “Hacía sushi, tempura, sukiyaki…”. Y en Marbella se forjó una gran amistad.

Más que amistad, es casi una relación paternofilial la que mantiene con Juan Bautista García y su mujer, María José Mezcua. Ambos conocieron al gran maestro cuando trabajaban en otros restaurantes del hotel marbellí. Y cuando en 2008 Masao empezó a enfermar, no dudaron en hacerse cargo de él, lo acogieron en su casa. “Ahora ellos son como mis hijos”, dice Masao.

En 2010 fue cuando se unieron los astros. Hacía tiempo que María José quería montar una tapería. Juan Bautista había pasado por varios restaurantes con estrella Michelin, y ahora necesitaba un cambio. Masao se encontraba mejor de salud pero se había quedado en la calle. El resultado fue la apertura de un bar de tapas y sushi, al más puro estilo izakaya, en Málaga. “Me enseñó no solo a preparar sushi, sino también cocina japonesa tradicional, desde ensaladas hasta guisos pasando por ramen o las técnicas para trabajar el pescado

Nos dimos cuenta de quién era Masao cuando la prensa local comenzó a hacerse eco de que trabajaba con nosotros. Para nosotros era nuestro amigo japonés que, en agradecimiento por cuidarlo, nos ayudaba con su trabajo y saber hacer”, añade.

Hoy, Rocío Tapas & Sushi es un referente de las tapas y los platos informales japoneses en Málaga, elaborados con pescados de gran calidad. Sirven croquetas de pulpo a modo de takoyakis, gyozas, shumai (una especie de dim sum), yakitori, atun teriyaki, sunomono (ensalada japonesa de pepino), carpaccio de carabineros con helado de jengibre, hamburguesitas de magret de pato al Oporto…

Un restaurante modesto con un sushi de altísimo nivel. Tapas creativas con productos españoles y japoneses. “Somos un bar de barrio, ¡pero se acerca hasta aquí todo tipo de clientela! Muchos japoneses vienen por la curiosidad que genera Masao. E incluso nos visitó un expresidente del gobierno”, apunta Juan Bautista.

Después de una vida muy intensa, ahora Masao vive tranquilo. “Vivo rodeado de gente que me quiere. Aunque en Japón me quedan dos hermanos, aquí tengo una hija, Khayise, a Juan Bautista y toda su familia, y además… ¡voy a ser abuelo!”, explica. Pero necesita su dosis de cocina, por eso cada fin de semana, vuelve a poner en marcha sus cuchillos.