«Carta abierta a la cordura». Reflexión sobre las elecciones 28A

"Hablar, dialogar, consensuar y negociar, es el trabajo de un político. Eso esperamos que hagan" | Málaga Magazine

 

«Carta abierta a la cordura». Reflexión sobre las elecciones 28A

 

Se encendieron las luces y cayó el telón. La función teatral terminó. Nada resta por decir. El Pueblo Soberano ya se pronunció. Y a los demócratas, a quienes defendemos, que sólo la palabra de los dueños del país –que somos todos– puede hacer o deshacer Gobiernos, nos toca ahora meter poco ruido y aguardar lo que vendrá.

Es lícito y saludable el juego de los partidos en campaña electoral. Pero ahora, con el recuento ya hecho y las cartas bocarriba, tratémonos como compatriotas, como personas libres, como vecinos.

 

En suma: como depositarios de una tierra que no es nuestra, sino de nuestros hijos.

 

Aparquemos los discursos incendiarios. Respetemos la voz del adversario –que no enemigo–; y pensemos por un momento (por un momento tan sólo) en las razones «del otro”.

Cataluña quiere irse. Ya no hay duda. Hablaron sus gentes en libertad, en secreto, con las urnas por delante, sin necesidad de observadores internacionales. Con garantías. Esa es la dura realidad. Lo siento mucho. Entre todos veremos cómo se gestiona esa desgracia. Pero siempre anteponiendo el diálogo y la paz a los cojones de nadie.

El País Vasco, inequívocamente también, parece descontento con formar parte de España. Ya veremos. Otra herida abierta en el costado de España. Otra llaga.

 

 

El Partido Popular, destrozado por corruptos y por la pésima y tardía gestión de la crisis catalana, huele a cadáver ya. Cero diputados en el País Vasco. Un diputado por Cataluña. Una debacle.

Ciudadanos sobrevive y crece un poco. Se alimenta, sobre todo, de los restos del PP.

Vox irrumpe con ímpetu, pero no con la fuerza que creían. Es de esperar, supongo, que se prestarán al juego parlamentario y evitarán la tentación de tomar a las bravas, en las calles, lo que no consiguieron en las urnas. 

Podemos se convierte en la muleta del PSOE, papel que siempre tuvo Izquierda Unida. Pero en fin: nos conformamos con que no lance su líder otra alerta antifascista. Tal vez un Ministerio bastará para “el asalto a los cielos”.

 

Y el Partido Socialista, vertebrador del país en muchas otras ocasiones, fue el elegido para conducir a España en estos próximos y dificilísimos cuatro años.

 

Sólo le deseo que acierte. Sólo le deseo que sume. Sólo le deseo que busque consensos allá donde pueda hallarlos, pero muy en particular en partidos de inequívoco talante democrático. Y que recuerde el Partido Socialista, como siempre digo, que los votos no son para siempre: sólo se prestan.

España es un gran país, y todos cabemos en él. Y los demócratas, ganando o perdiendo elecciones, hemos de dar ejemplo de civismo, de grandeza y bonhomía.

España será lo que todos queramos que sea, lo que todos decidamos en las urnas. Todos, digo. Absolutamente todos. Incluso los adversarios. Incluso los disidentes. Incluso los desleales. Esa es la grandeza de la Soberanía Nacional. Esa es nuestra grandeza.

Hablar, dialogar, consensuar y negociar, es el trabajo de un político. Eso esperamos que hagan.

Muchos de nosotros, me consta, votamos ayer (28A) con la nariz tapada. Unos, para no oler el inconfundible tufillo de la complicidad con el separatismo. Otros, para no oler el terrible hedor de la corrupción.

Y ese esfuerzo de votar del ciudadano, esa mano en la nariz, merece ahora, de nuestros líderes políticos, una respuesta a la altura; una respuesta valiente; una respuesta decidida por la paz; una respuesta de pensar en las próximas generaciones, y no en las próximas elecciones; una respuesta de estadistas, y no de politicuchos. 

 

Creo en mi país. Soy un demócrata convencido. Creo en España y en la Soberanía Nacional. Creo en un Estado Social y de Derecho. Pero creo, por eso mismo, que mis compatriotas tienen razón en lo que opinan. Y que las urnas son sagradas. Y que lo que se dijo el 28 de abril, a misa va. 

 

Una opinión anónima