Rivera acusa a Sánchezde «tener un plan» y de » tener una banda» para perpetuarse en el poder

El líder de la formación naranja ha reprochado a Sánchez que se plantee pactar con nacionalistas

«Sánchez tiene un plan y una banda para liquidar España». Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha usado la unidad de España como eje de su discurso durante su intervención en el debate de investidura de Sánchez.

«Lo que usted hace es mirar hacia otro lado cuando la mayoría catalana se siente desamparado ante su Gobierno. Nosotros nos oponemos a que unos golpistas propongan a jueces en mi país, como proponen ustedes con el señor Torra».

Con un tono coloquial, Rivera ha aprovechado para dejar clara su oposición a cualquier subida impositiva y ha echado en cara al Gobierno en funciones los incidentes que vivió el partido en el Orgullo LGTBI y el papel del ministro Fernando Grande-Marlaska.

«Lo responsable es oponerse a su plan, señor Sánchez. Lo fácil sería lo contrario. Vamos a votar que no a dos manos, no a Sánchez y no a su banda», ha finalizado Rivera.

Rivera: «Según Sánchez hay 30 millones de fascistas en España»

Albert Rivera ha salido en tromba contra Pedro Sánchez en el debate de investidura. Echando en cara al candidato sus pactos con Podemos, los nacionalistas y los independentistas, lo que ha llamado «el plan Sánchez». Y ha rechazado «la España del sectarismo» que defienden, según Rivera, Pedro Sánchez y su Gobierno. Con estos argumentos ha justificado su no en la investidura, porque «es mejor votar en contra del plan Sánchez que a favor de que haya un gobierno».

En su primera intervención en la tarde del lunes, Rivera ha cargado con mucha dureza contra Sánchez y contra su «discurso impostado, de cartón piedra que no se cree nadie». Porque «mientras lo hacía, en la habitación de al lado [que llamó «la habitación del pánico»] negociaba sillas con Podemos y cesiones con los independentistas».

Ciudadanos votará «no con las dos manos» en el debate de investidura porque el modelo de Sánchez y «su banda» es «es el de la España sectaria, el modelo del divide y vencerás, la España de los que han dado un golpe de Estado en Cataluña«.

Rivera ha acusado a Sánchez de «criminalizar a los constitucionalistas» y a «todos los que se opongan a usted» para llamarles «fascistas». Su plan, ha asegurado, «consiste en estigmatizar a media España» y «a todos los que discrepen de su plan».

Y ha explicado que «nadie ha empujado» a Sánchez a pactar con Junts per Catalunya en la Diputación de Barcelona o con Bildu para conseguir el Gobierno de Navarra: «Nadie les ha empujado a ello, se ha tirado en plancha», le ha espetado.

El presidente de Cs ha asegurado que este «plan Sánchez» es «peligroso para la sociedad» porque «los ministros incitan al odio» o «señalan» a los que no piensan como ellos. «Ahora para ir al 8-M«, ha añadido, «hay que pedir permiso a Carmen Calvoy llamarla bonita; y para ir al Orgullo hay que pedir permiso al ministro Grande-Marlaska«.

SÁNCHEZ ACUSA A RIVERA DE «LAMINAR» EL DEBATE INTERNO

En su réplica al líder de Ciudadanos el presidente del Gobierno en funciones ha reiterado su petición de abstención. A Casado con más intensidad, más vehemencia. A Rivera, entremezclado con más temas, en una intervención en un tono neutro pero en la que Sánchez ha ido al hígado.

Sin tapujos le ha recordado las discrepancias en Ciudadanos, las dimisiones de miembros de la Ejecutivalas palabras del fundador Francesc de Carreras acusándole de abrazar el «nacionalismo español» y las propias palabras de Rivera instando a marcharse del partido a quien no esté de acuerdo. Ciudadanos, ha dicho el jefe del Ejecutivo en funciones, «parece la gran evasión». «Cuando el líder empieza a quedarse solo tiene que preguntarse por qué»

«Ha laminado usted el debate interno», ha reiterado, y le ha acusado de vivir en «una torre de marfil», de estar «peleado con la realidad». Le ha pedido también que no dé «lecciones», que no finja ser el líder de la oposición cuando los españoles en las elecciones no le han puesto ahí, y le ha reprochado haber abandonado Cataluña y que Inés Arrimadas no se presentara a allí a la investidura. «No me gusta poner etiquetas, pero la suya es reversible, como las chaquetas», ha indicado el presidente del Gobierno.