Leyendas de Algarrobo: El robo de San Sebastián #PaseandoporlaAxarquía

Leyenda de San Sebastián "....Cargaron entre todos la imagen y tampoco podían andar. Sí podían hacerlo en sentido de la Ermita" | Málaga Magazine

 

Las leyendas son narraciones que se transmiten de generación en generación en forma oral o escrita. Generalmente, el relato se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico, lo que le confiere cierta singularidad.

En las leyendas se presentan elementos sobrenaturales como milagros, presencia de criaturaso de ultratumba, etc. y estos sucesos se presentan como reales. Forman parte de la visión del mundo propia o de la comunidad en la que se originó la leyenda.

 

El robo de San Sebastián, patrón de Algarrobo

 

En los años de guerra española sucedió un hecho que los habitantes de Algarrobo no pueden olvidar y aún, en estos días, comentan sobre el Patrón de Algarrobo, San Sebastián, muy admirado y también envidiado por todos los pueblos de los alrededores. “Dicen que era precioso y todos lo querían“.

Una noche dos o tres ladrones con un burro, intentaron robar a San Sebastián.

Estos hombres lograron entrar en la Ermita sin que nadie se diese cuenta. Cogieron la imagen de San Sebastián, lo cargaron en el burro y lo ataron para que no se cayera, saliendo sigilosamente, tal y como entraron. Llegaron hasta  río Seco donde de pronto el burro cayó, por lo que la imagen se llenó de barro y se mojó.

La limpiaron, la miraron a ver si se había roto pero no tenía ni un rasguño. Los ladrones sacaron al burro y al Santo del río e intentaron volver a cargarlo encima, pero una cosa extraña sucedía…, el burro no podía con el Santo y volvía a caer de rodillas.

 

Leyendas y Moraleja “Una casa es el lugar donde uno es esperado”, Antonio Gala

 

Los ladrones le pegaban al burro para que este caminase pero no lo conseguían. Viendo que no podían, decidieron cargarlo ellos a hombros y así llevárselo, pero les pasaba igual que al burro, no podían andar sino solo en dirección a la Ermita. Así que decidieron dejarlo al lado del río e ir a por otros ladrones que les ayudasen.

Tardaron muy poco en venir pero otra vez ocurría lo mismo. Cargaron entre todos la imagen y tampoco podían andar. Sí podían hacerlo en sentido de la Ermita, así que decidieron andar hacía esa dirección.

Al llegar a la Ermita, soltaron a la imagen de San Sebastián y salieron muy asustados por el extraño acontecimiento que acababan de vivir.