Iznate, un pueblo de la Axarquía con sabor a uva moscatel

Este pequeño municipio de la provincia de Málaga es de origen árabe y cuenta con las características de los pueblos blancos de Andalucía y de la provincia. Rodeado por olivos y viñedos Iznate destaca por la belleza de sus vistas, con las montañas de fondo que rodean a la comarca de la Axarquía.

Al llegar a Iznate se encuentra un paisaje Serrano, enclavado en la loma de Barcos a 475 metros de altitud con hermosas vistas de Sierra Tejeda, y el Boquete de Zafarraya. Iznate se alza sobre una loma a la que se accede desde la costa en la salida de la autovía por Cajiz y en el interior desde la carretera de Benamocarra. El territorio de Iznate se adorna con viñedos, olivos y almendros, principalmente; una paleta de verdes de distintas tonalidades que sobresale entre el ocre de un terreno surcado por el río que le da nombre al pueblo, en cuyas riberas se dibujan algunos huertos. En definitiva, un paisaje muy Axárquico con un clima mediterráneo, muchos días de sol y un entramado de colores entre el marrón de sus cerros y el verde de sus cultivos de viñas y frutos tropicales. Iznate pertenece a la ruta del aguacate

Su nombre se debe a un castillo que existió tiempo atrás, aunque hay vestigios fenicios y romanos. La característica que impera es la hispano-islámica con calles estrechas y sinuosas, desniveles y rincones entrañables, así como un blanco que ilumina cuando aparece el sol. Tras la reconquista los cristianos construyeron la iglesia de San Gregorio en el año 1505 cuyo interior posee un gran patrimonio.

La gastronomía local sigue los mismos caminos del resto de pueblos de la Axarquía, basada en los productos naturales que se dan en estas tierras, siguiendo las recetas y tradiciones de nuestros mayores. Merece especial mención sus embutidos, sopas y el hornazo con huevo duro que se prepara el día de la fiesta de la Cruz de Mayo; al igual que la sopa de maimones que es uno de los platos más tradicionales de la cocina de Iznate, así como también la ensaladilla cateta con naranjas, la ‘fritá’ con morcilla, el ajoblanco y la sopa de ajos. El potaje de garbanzos y habichuelas y las tortitas de bacalao con miel se toman habitualmente en Semana Santa, además el pan, de gran fama.

En repostería hay variadas opciones, el hornazo, los pestiños y el ‘baticate’. Su principal recurso es la uva moscatel, y el vino moscatel, de hecho una de sus fiestas se celebra en Agosto es el “Día de la Uva Moscatel”