Apicultores exigen protección para la miel española al importarse «sucedáneos» de China

Los apicultores de la provincia acusan la entrada de miel china en el mercado. Aseguran que la competencia no les permite vender la produccíon del año, de hecho solo le han podido dar salida a un 30%. Piden que en el etiquetado se especifique que es miel española

Con trajes de apicultor y folleto en mano ha denunciado el sector apícola de COAG la crítica situación que viven los profesionales que se dedican a la producción de miel. Demandan transparencia en el etiquetado de este producto, de forma que el consumidor sea consciente de si lo que está tomando es miel o un sucedáneo.

El responsable del sector apícola de COAG , ha explicado que «llevamos un par de meses en los que el consumidor está tomando conciencia«, sobre todo «desde que han salido programas de televisión sobre la miel falsa que llega de fuera de España». De hecho, el ciudadano no sabe que «la mayor parte de la miel que hay en los supermercados es de China». Es más, ha aseverado que «más del 80% de la miel que se consume en España es de China y otros países similares».

MÁS DEL 80% DE LA MIEL QUE SE CONSUME EN ESPAÑA PROCEDE DE CHINA Y ES UN SUCEDÁNEO

La pasada semana hubo una reunión en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación con las organizaciones agrarias y representantes de las cooperativas en la que se ha llegado a un «acuerdo serio» para el impulso de un decreto ley que obligue a que en la etiqueta aparezca el origen de la miel. Ahora, ha puntualizado Ruiz, hay que esperar que se cumplan todos los trámites.

Respecto a la próxima campaña,  ha indicado que «parece ser que viene bien», pero «la apicultura es un fenómeno muy delicado porque depende del aire, la humedad, las abejas, las flores…». En esa línea, ha agregado que «la abeja quiere mucho calor y agua, pero de aquí hasta agosto no sabemos qué pasará con el tiempo».

«La miel de los apicultores está en los almacenes, no hemos vendido la miel este año, y la venta se hace una vez al año», es decir, «llevamos desde septiembre de 2017 sin vender nada y tenemos que pagar gasoil, cera, transporte de colmenas,  tratamiento y mantenimiento, personal… Y no ha entrado en la explotación ni un euro», ha aseverado.