Injection π23 es un survival horror de tintes clásicos. Es decir, un videojuego enfocado fundamentalmente en aterrorizar a sus jugadores, quienes deberán reponerse del terror para ir resolviendo puzles en un entorno de pesadilla por explorar.

Abramelin Games es el estudio malagueño que ha perpetrado Injection π23, un videojuego exclusivo para la consola PS4 en el que Villanueva de Tapia se enfrenta al terror más puro, y que desde el pasado 4 de junio se puede comprar para su descarga online a través de la página de PlayStation de Sony.

Málaga puede ser un lugar de pesadilla, como bien descubrirán aquellos que se atrevan a enfrentarse a los horrores atávicos y sin nombre que resurgirán durante los 10 días de la feria de agosto de este 2019, pero nunca se había demostrado tan claramente como se pone de manifiesto en Injection π23.

Injection π23 es un survival horror de tintes clásicos. Es decir, un videojuego enfocado fundamentalmente en aterrorizar a sus jugadores, quienes deberán reponerse del terror para ir resolviendo puzles en un entorno de pesadilla por explorar.

Detrás de Injection π23 encontramos el estudio Abramelin Games y, tras la cortina, descubrimos al mago responsable de todo: José Antonio Muriel.

José Antonio es un compositor de música que desde el año 2010 se dedica a crear videojuegos y para lo cual creó este estudio independiente.

Pero no sería hasta el pasado año 2014 cuando surgiera la idea para Injection π23, después de que el estudio terminara el juego Makifly2. José Antonio llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de realizar un juego en 3D e Injection π23 fue el proyecto con el que finalmente dio el paso.

Y no se quedó corto a la hora de emplearse con el diseño: el juego ofrece la posibilidad a los gamers de elegir entre cuatro tipos de cámara intercambiables: tercera persona cámara libre, tercera persona auto seguimiento, primera persona y cámaras clásicas o estáticas.

Todo un logro técnico que aumenta la jugabilidad y que contentará los deseos de los más puristas, mientras ofrece la posibilidad de disfrutar de un modo distinto de la ambientación fantasmagórica que tiene lugar en esta Villanueva de Tapia de pesadilla.

Una Villanueva que en el juego no recibe este nombre, sino que es el pueblo de El Entredicho, y allí deberemos enfrentarnos a presencias demoníacas para tratar de desentrañar qué demonios (nunca mejor dicho) está pasando.

Ante la pregunta de por qué escogió este pueblo como base de su inspiración, José Antonio contesta que «soy de Villanueva de Tapia y, aparte de ser mi tierra natal, es un lugar que tiene las características idóneas para este tipo de juegos». De juegos de horror, se entiende.

Pero ¿qué podemos esperar exactamente de Injection π23? «Los jugadores encontrarán terror y paranoia a partes iguales. Se tratan temas tan oscuros como los proyectos que llevaba a cabo la CIA en los años 60 o los robos de bebés que se produjeron en España durante décadas. Todo para contar un relato que gira, siempre, en torno a la condición humana».

El juego surgió del programa PlayStation Talents que es una iniciativa de Sony para agrupar y desarrollar el talento y los contenidos locales que se generan alrededor del planeta y venderlos, de este modo, por todo el mundo. Así, Injection π23 fue seleccionado en el Gamescamp de Málaga durante el pasado 2018.
El resto puede ser historia: «espero que tenga bastante visibilidad, porque cualquier jugador puede acceder a él y disfrutarlo; desde luego, el precio no es ninguna barrera», asegura José Antonio que sabe que este es un paso muy importante en su carrera.

«Mi deseo es poder seguir desarrollando proyectos y algún día poder vivir de esto de forma profesional. De momento sólo es un hobby que me ha traído hasta aquí». En cuanto a proyectos de futuro, José Antonio Muriel afirma que siempre tiene alguno en la recámara.

Mientras llegan esos planes futuros, disfrutemos del presente: baja las persianas, apaga la luz, ponte los cascos, arranca Injection π23 y disfruta de ese masoquista escalofrío que nos recorre la espalda cuando vivimos una buena historia de terror.

Y recemos para que la feria de Málaga no inspire a José Antonio a la hora de crear un juego: el resultado podría ser demasiado horripilante.