Una familia de Alhaurín el Grande pide ayuda para encontrar el implante coclear de su hijo

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El dispositivo de 10.000 euros permite avanzar en la audición del niño que no tiene nervio auditivo y necesitan recuperarlo

 

La familia de Juan Manuel Plaza, niño de cuatro años, se encuentra en una situación a «contra tiempo» para recuperar un dispositivo médico que se perdió el pasado domingo en los alrededores de un campo de Alhaurín el Grande. Se trata de un implante de tronco cerebral que el menor utiliza para recibir estímulos auditivos y cuyo valor de reposición asciende a unos 10.000 euros.

Según Málaga Hoy, la familia ya ha movilizado a vecinos, amigos, Policía, bomberos y personas de distintos municipios pero por el momento, «no ha aparecido». Todo ocurrió después de que la madre, Noelia Escribano, bañara al niño y le colocara como de costumbre, el dispositivo antes de salir de casa. Dieron un paseo por el campo y la familia regresó a su vivienda, permanecieron allí unos 15 minutos para cambiar al menor de ropa. Al prepararse para volver a salir, el aparato ya no estaba. La zona de campo donde estuvieron es el camino Dehesa y camino de Coín

El dispositivo va sujeto a la ropa mediante una pinza y cuenta además con «un elemento de seguridad para evitar que se desprenda». La familia sospecha que «pudo perderse durante el trayecto o en los alrededores del campo» y, desde entonces, han rastreado la zona en busca de una pieza de pequeño tamaño que, además, funciona mediante un imán.

El aparato es especialmente «importante» para Juan Manuel porque «no dispone de nervio auditivo». Inicialmente recibió un implante coclear en Granada, pero al no obtener resultados fue derivado al Hospital La Paz de Madrid, donde se le colocó un implante de tronco cerebral.

A diferencia de un implante coclear convencional, este dispositivo actúa directamente sobre el tronco cerebral y los resultados son «más lentos», según explica la madre. El niño lleva aproximadamente un año con él y, según cuenta Noelia, empieza a reaccionar ante algunos sonidos agudos, aunque todavía no responde de la misma manera ante una voz normal o en las situaciones cotidianas.

La pérdida llega, además, en un momento especialmente «delicado». El próximo 1 de septiembre la familia tiene previsto desplazarse a Madrid para que los especialistas vuelvan a programar el dispositivo y aumenten su volumen. Este ajuste se realiza periódicamente y forma parte del proceso de adaptación del menor. «Está perdiendo tiempo ya que él ahora mismo, no tiene el aparato puesto», lamenta su madre.

La familia ha difundido un mensaje con dos números de teléfono para que si alguien lo encuentra contacte: 678 94 86 70 y 686 919 195. En el mensaje insisten en que «no importa el estado del aparato».

La familia ha intentado actuar con rapidez. El lunes se puso en contacto con Madrid para comunicar la pérdida y este miércoles les han informado de que deben realizar el ingreso para «adquirir un nuevo dispositivo». El coste, que inicialmente rondaba los 10.000 euros, se quedaría finalmente en unos 8.000 gracias a la aplicación del IVA reducido.

La búsqueda ha implicado a una buena parte del entorno de la familia. «Me acaba de llamar el alcalde», explica Noelia, después de que la Policía y bomberos de Coín participaran también en las labores de búsqueda. Familiares y amigos han realizado batidas y la pérdida se ha difundido a través de redes sociales, donde el mensaje ha llegado incluso a otros municipios como Coín, Málaga o Fuengirola. «Una persona llegó a ofrecerse para buscarlo con un detector de metales, pero no apareció», lamenta la madre del menor.

El problema es que la familia «no puede esperar a que la sanidad pública facilite otro». El dispositivo original fue proporcionado por el sistema sanitario y, según explica Noelia, «la reposición se realiza aproximadamente cada siete años». «El niño lleva alrededor de un año con el actual, todavía quedarían unos seis años para poder acceder a uno nuevo por esta vía», explica la madre de Juan Manuel.

Por eso, la prioridad de la familia sigue siendo «encontrar el aparato perdido». Noelia insiste en que «no está haciendo un llamamiento para recaudar los 8.000 euros». «Yo pido colaboración ciudadana para que aparezca», explica. Aunque varias personas le han planteado organizar una colecta, la madre asegura que «no quiere recurrir a ella para comprar el dispositivo»: cualquier dinero que pudiera destinar a esa operación tendría que salir de otros gastos necesarios para su hijo.

Ahora toda la atención está puesta en los alrededores de la zona donde pudo perderse. El dispositivo dispone de una pequeña batería que permite que se encienda una luz roja, aunque esta termina agotándose y no cuenta con un sistema de localización. La familia también ha consultado si existe alguna posibilidad de rastrearlo mediante una aplicación, pero el modelo que utiliza actualmente funciona con un mando manual.

«No es un aparato vital, pero es muy importante porque él no se puede, entre comillas, comunicar», explica Noelia. El menor se comunica mediante la mirada y los gestos, pero el aparato supone un paso fundamental en su proceso para empezar a percibir sonidos.

Por eso, el mensaje que la familia quiere trasladar a quien pueda haberlo encontrado es sencillo: «No se trata de un objeto cualquiera ni de una pieza electrónica sin utilidad, si alguien lo ha visto y cree que es una radio u otro tipo de aparato, no, es algo imprescindible para el día a día de mi niño», dice Noelia. «Es muy importante para él», insiste.

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