lunes, julio 15, 2024
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Un estudio arqueológico de la UCA vuelve a situar la Cueva de Ardales en el epicentro de la investigación

Se han hallado 13 conchas marinas y de agua dulce que fueron transformadas por Homo sapiens sapiens en elementos de adorno-colgantes para decorar los cuerpos

Investigadores de la UCA datan el arte paleolítico de la Cueva de Ardales hace más de 50.000 años

Un reciente estudio encabezado por la Universidad de Cádiz, en colaboración con el Museo Neandertal de Colonia, la Universidad de Colonia y la Cueva de Ardales, ha vuelto a situar a este enclave arqueológico entre los más importantes de la península Ibérica.

Se han hallado, en estratos datados hace entre 25.000 y 30.000 años, hasta 13 conchas marinas y de agua dulce que fueron cuidadosamente transformadas por humanos del género Homo sapiens sapiens en elementos de adorno-colgantes para decorar los cuerpos de estos grupos que ocuparon la Cueva de Ardales.

Los adornos corporales son un tema de gran interés entre la comunidad científica cuando se trata del periodo Paleolítico. La carga simbólica y la distancia que, a veces, debían recorrer los grupos humanos para recolectar estos soportes naturales y transformarlos en elementos decorativos, supuso un avance significativo en el desarrollo de la cognición.

El profesor de la Universidad de Cádiz e investigador principal de este estudio, Juan Jesús Cantillo, ha expresado que «es poco habitual el hallazgo de este tipo de restos marinos en cuevas situadas tan al interior y con cronologías tan antiguas. En la vertiente mediterránea solo se conocían poco más de cien restos y todos ellos están situados en el litoral».

Y es que estos grupos humanos debían recorrer una distancia superior a 50 km. Para el profesor José Ramos, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz y codirector del proyecto Cueva de Ardales junto a Gerd C-Weniger, de la Universidad de Colonia: «esta distancia debió ser incluso mayor a la actual, tras los estudios batimétricos de la línea de costa que hemos realizado, por lo que las movilidades costa-interior debieron ser frecuentes a través de los pasos naturales de Puerto Atalaya y Puerto Málaga».

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