El balear conquista su 12º Roland Garros tras imponerse al austriaco Dominic Thiem en la final (6-3, 5-7, 6-1 y 6-1, en 3h 01m)
El trono de Roland Garros sigue perteneciendo a Rafa Nadal. Este domingo, el balear ha levantado al cielo de París su duodécima Copa de los Mosqueteros tras imponerse al austriaco Dominic Thiem (6-3, 5-7, 6-1 y 6-1)
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Nunca ha perdido Nadal una final en Roland Garros, y no fue menos en esta ocasión. En la que fue la reedición de la final del año pasado, el número dos pasó por encima de Thiem tras un duro inicio, en el que ambos tenistas se repartieron los dos primeros sets. Ahí, Nadal dijo basta y comenzó a pasar el rodillo. En los dos siguientes sacó del partido a un Thiem que, quizás afectado por el cansancio acumulado tras jugar los últimos cuatro día consecutivos, no encontró respuesta al vendaval del campeón en su pista fetiche.

Con esta, son ya doce las veces que Nadal se ha impuesto en el grande parisino, un éxito sin precedentes en la historia del tenis: 2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2017 y 2018 y 2019.
Además, el número dos suma en total 18 Grand Slams, y se queda a solo dos de Roger Federer en la carrera que mantienen ambos tenistas por ser el tenista con más grandes de la historia.

El campeón se ha multiplicado al principio para someter a un aspirante de calidad y potencial idóneos para ganar Roland Garros. Sólo tiene en contra haber coincidido en el tiempo con el eterno balear, que acabó dejándose caer en el suelo celebrando el no va más, llorando de emoción.
Nadal llegó a París siendo un chaval de 18 años que impactaba porque peleaba cada bola apoyado en unas piernas privilegiadas, corriendo veloz embutido en una camiseta sin mangas y unos pantalones pirata. A los 33, veterano ilustre, continúa siendo un depredador pero más curtido y con mayores recursos técnicos, tácticos y mentales

Tenista completo, desde su condición de superdotado y también trabajador incansable, levanta su duodécima Copa de los Mosqueteros (de manos de Rod Laver) con la misma ilusión de un niño. No lo dirá, aunque en su interior mantiene viva la llama de alguna más si el cuerpo lo permite.

El mérito añadido del rey de la tierra batida consiste en venir de una lesión de rodilla, del cansancio psicológico de sufrir varios reveses físicos, de comenzar la gira de arcilla lejos de su mejor nivel y perseguirlo hasta alcanzarlo. Rebelarse contra cualquier adversidad, también Dominic Thiem.