El candidato del PP a la presidencia ha hecho un discurso conciliador prometiendo que ese cambio no supone «demoler lo que se ha hecho bien sino levantar un nuevo porvenir para los andaluces».

Ha reconocido la labor de su antecesora y ha prometido diálogo «sin complejos, sin prejuicios, sin cordones sanitarios»

Su prioridad absoluta, decía, será crear empleo. 

Juan Manuel Moreno no ha llegado para romper, sino para promover un cambio, en el que «siempre creí», decía el candidato, tras parafrasear a Virgilio: «Pueden los que creen que pueden». Y, así, terminaba su discurso asegurando que «hoy comienza el cambio en Andalucía».

Habrá cambio, sí, pero nada en el discurso de Moreno parece rupturista.  Frases como «no venido a demoler lo hecho bien sino levantar un nuevo porvenir a los andaluces» o «el cambio es real, de verdad, pero conciliador» así lo indican.  De hecho ha llegado a dirigirse a Susana Díaz a la que agradecía expresamente su labor y la de su gobierno. «Más allá de aciertos y errores, estoy convencido de que se realizó con las mejores intenciones». Y añadía que «su puerta está abierta» a todos los grupos y especialmente a los socialistas. Con todo, no hubo saludo entre ambos al acabar el discurso.

Otra de las claves del discurso ha sido la permanente alusión al «diálogo» como una clave para cumplir con el mandato del pueblo andaluz que, justificaba, «ha votado cambio». Y en referencia a quienes piden aislar a Vox, cuyos votos le harán presidente, ha dejado claro que «ese diálogo tiene que hacerse sin complejos, sin prejuicios, sin cordones sanitarios». 

No habrá ruptura por tanto pero van a cambiar muchas cosas, advertía Moreno, porque los gobiernos socialistas, y aquí estaba su crítica más dura, han sido incapaces de recortar distancias con el resto de España, con lo que «estamos dónde estábamos». Y subrayaba cómo los sucesivos ejecutivos socialistas llegaron a crear una «red clientelar» que introdujo «miedo» y que les llevó a pasar al «triunfalismo, el acomodamiento y el conformismo» que han resultado ser «paralizantes».

Ahora, ha reprochado a los socialistas que intenten desestabilizar a un gobierno que aún no ha nacido siquiera, rompiendo con el principio de concordia que consagra el Estatuto. «Esperaba cortesía o al menos, respeto institucional, como el que mi grupo y yo le hemos dispensado durante estos años», decía.

A esas ideas claves de su discurso, Moreno ha añadido un detallado recuento del centenar de medidas que figuran en su acuerdo con ciudadanos. De ahí que haya situado como prioridades cuestiones como la eliminación, inmediata, del impuesto de sucesiones y donaciones o la reforma de la Ley Electoral. 

EL EMPLEO, COMO EJE VERTEBRADOR

Todos los esfuerzos de su gobierno, decía Moreno, estarán dedicados a «crear empleo» que es la mejor política social. En este sentido criticaba que los Gobiernos anteriores han tratado el desempleo «como estuviéramos condenados a vivir con tasas de desempleo más altas de toda España». Asegura que no tienen, decía, soluciones mágicas pero sí reformas, equipo y esfuerzo «para cambiar política económica y generar empleo». Y sobre todo evidenciar que «el desempleo no es una maldición insuperable» para Andalucía.

REGENERACIÓN

Moreno ha dedicado un capítulo especial a la corrupción que «nos asquea, venga de donde venga», prometiendo multitud de medidas como limitar a ocho años los mandatos del presidente de la Junta y sus consejeros, la reforma de los aforamientos, la redacción de una ley para  proteger a los denunciantes del fraude y la corrupción dentro de la Junta de Andalucía, una oficina de Lucha contra el Fraude y la Corrupción, sanciones a altos cargos que incumplan la normativa.  Junto a eso, prometió una comisión de investigación de la Faffe y la personación de la Junta para recuperar el dinero presuntamente defraudado en los ERE.

SERVICIOS PÚBLICOS

La mejora en la eficacia de los servicios públicos se dirigirá, decía, a garantizar la eficacia y su prestación «en las mejores condiciones posibles». En este sentido, Moreno ha prometido equiparar salarios de sanitarios y profesores y una reforma profunda de la Sanidad andaluza que ha sido, denunciaba, desmantelada y sólo se sostiene «por la entrega de los profesionales». Entre otras cosas, Moreno ratificaba que su gobierno acabará con la subasta de medicamentos.

La educación ha merecido también especial atención por parte de Juan Manuel Moreno que reprochaba a los gobiernos socialistas no haber actuado con «firmeza y valentía», como dice el Estatuto. Y prometía, entre otras cosas, un Plan refuerzo educativo, refuerzo matemáticas y lectura , ampliar bilingüismo para todos centros en una legislatura, periodo en el que también se llevará la gratuidad a la educación en el tramo de 0 a 3 en esta legislatura. Moreno ha sellado su compromiso con la libre elección de centro.

FAMILIA Y MUJER

La familia será eje vertebrador de las políticas de su gobierno, decía, con una gestión trasversal de forma que familia presente en todo los ámbitos de competencia del ejecutivo andaluz. En este ámbito incluye medidas para mejorar la conciliación, acabar con brecha salarial y luchar contra el desempleo femenino.

«Me comprometo a actuar con responsabilidad y exigir eso mismo a todos para sacar contienda política asuntos tan sensibles como la violencia de género», decía. «El maltrato es una lacra social que hay que erradicar y hacerlo mejorando y corrigiendo sin cuestionar lo que no funciona». Y acababa asegurando que «todas las víctimas encontrarán una mano tendida en mi gobierno».