La Consejería de Agricultura se marca como objetivo aumentar el volumen de bioindustrias y biorrefinerías en Andalucía

Expertos europeos conocen la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular 2030 durante la Smart Agrifood Summit que se celebra en Málaga

El viceconsejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Ricardo Domínguez, ha abogado hoy en Málaga por un modelo económico que permita aumentar el volumen de bioindustrias y biorrefinerías en Andalucía, observando que éste es uno de los objetivos primordiales de la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular 2030 que impulsa la Junta de Andalucía, que en la actualidad se encuentra en fase de información pública.

Elaborada con las aportaciones de 50 personas eruditas en la materia, esta herramienta de la administración al servicio del sector agroalimentario y la ciudadanía, presentado hoy ante expertos comunitarios en el marco de la Smart Agrifood Summit que se celebra en Málaga, pretende contribuir al crecimiento y desarrollo sostenible de Andalucía fomentando actuaciones dirigidas al fomento de la producción de recursos y de procesos biológicos renovables. Se trata, en definitiva, de una nueva forma de producir y de consumir que da respuesta a los retos medioambientales, sociales y económicos actuales, y que genera oportunidades para el desarrollo económico y el empleo.

«Favorecer la aparición de bioindustrias y biorrefinerías e incrementar los mercados y el consumo de bioproductos y bioenergía en Andalucía es uno de los objetivos que precisa en estos momentos el mayor apoyo institucional para facilitar su despegue y consolidación a medio y largo plazo», ha señalado Ricardo Domínguez, que ha insistido en que, «entre las prácticas sostenibles, la producción de biomasa promueve un uso eficiente de los recursos, lo que permite armonizar con un modelo que busca la mejora del bienestar humano y la equidad social».

Además, el viceconsejero de Agricultura se ha referido al trabajo que se viene realizando en este sentido, planteando la construcción de una región diversificada y sostenible en la que la bioeconomía se erija como vector de desarrollo. «De esta manera, se pretende generar oportunidades de empleo de calidad a su ciudadanía, ayudando a la formación de una sociedad con mayor capacidad de resiliencia a los cambios y transformaciones actuales y tendencias futuras, además de mejor adaptada al cambio climático y que reduzca paulatinamente su dependencia de recursos externos», ha indicado en este sentido.

Domínguez se ha referido también a otros trabajos que realiza o en los que participa la Junta a través de su apuesta por la bioeconomía. Es el caso de los proyectos Reinwaste Interreg, sobre reducción de residuos inorgánicos; PowerBio H2020, que pretende empoderar a las regiones de la Unión Europea para el uso de la biomasa; ICT-Biochain H2020, para la creación de redes de centros de innovación digital para aumentar la eficiencia de las cadenas de suministro de biomasa de alto potencial; y Symbi Interreg, que busca el aumento de simbiosis industriales en el ámbito de la economía circular.

Medidas en marcha

La Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular 2030 tiene un marco temporal hasta 2030 y un presupuesto de 1.478 millones de euros para desarrollar un total de 39 actuaciones, entre las que destacan la puesta en marcha de un clúster de bioeconomía, la creación de una comisión interdepartamental para el impulso y seguimiento de medidas y acciones, la apertura de un sitio web, la creación de un observatorio de bioeconomía, el desarrollo de una metodología para cuantificar y cualificar los recursos biomásicos y la creación de un distintivo para identificar los productos y procesos de la bioeconomía.

La formulación de una Estrategia de Bioeconomía fue aprobada por el Gobierno andaluz para dar respuesta a desafíos tales como la alimentación de una población creciente, garantizar el suministro y reparto justo de los alimentos o la mitigación de los efectos del cambio climático y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles. Además, abre un mundo de oportunidades, de conocimiento y de negocio para las industrias y para la ciudadanía y se favorece la transición hacia un modelo económico basado en el óptimo aprovechamiento de los recursos biomásicos de Andalucía, que mejore la competitividad y sostenibilidad de los sectores involucrados y con una fuerte implicación en el ámbito rural de Andalucía.