La provincia supera los 25 grados y roza los 30 en varios municipios por la influencia del anticiclón, adelantando el ambiente estival varias semanas
El calor ha irrumpido con fuerza en Málaga tras un inicio de primavera marcado por la inestabilidad. Apenas unos días después de las últimas lluvias, la provincia vive ahora un episodio de temperaturas inusualmente altas para abril, con valores más propios de finales de mayo o incluso junio. El resultado es un paisaje casi veraniego: playas con bañistas, terrazas llenas y un ambiente que invita más al chapuzón que a la chaqueta.
La causa de este giro meteorológico se encuentra en el anticiclón de las Azores, que se ha reforzado y desplazado hacia el norte, bloqueando la llegada de borrascas a la Península Ibérica. Este patrón favorece cielos despejados, estabilidad y un ascenso progresivo de las temperaturas, especialmente acusado en el sur.
Los termómetros no han tardado en reflejar este cambio. Municipios como Coín han alcanzado máximas superiores a los 27 grados, mientras que en Manilva ya se rozan los 28. Otras localidades como Rincón de la Victoria o Vélez-Málaga también han registrado valores por encima de los 25 grados, situando a la provincia entre las más cálidas del país en los últimos días.
Aunque estas temperaturas no resultan extremas para el verano malagueño, sí destacan por su carácter prematuro. Abril suele presentar valores más suaves y variables, por lo que este episodio supone un adelanto claro del calor estival. Aun así, los expertos recuerdan que este tipo de “veranillos” primaverales no son inéditos, aunque cada vez parecen más frecuentes e intensos.
De momento, la estabilidad continuará marcando el tiempo en la provincia, prolongando esta sensación de verano anticipado. Mientras tanto, malagueños y visitantes aprovechan la tregua meteorológica para disfrutar del sol y el mar, en una temporada de playas que, este año, ha comenzado antes de lo previsto.


