Consiguen frenar el progreso del cáncer de pulmón o melanoma metástico con radioterapia

Investigadores de IBIMA Plataforma BIONAND y el Clínico consiguen mediante un tipo de radioterapia consiguen frenar el progreso de la enfermedad en pacientes oncológicos resistentes a tratamiento inmunoterápico

El estudio se ha llevado a cabo con una muestra de 50 pacientes con cáncer de pulmón o melanoma metastásico que habían fallado a la inmunoterapia.

Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (IBIMA Plataforma BIONAND) y del Hospital Universitario Virgen de la Victoria han llevado a cabo un estudio en medio centenar de pacientes con cáncer de pulmón o melanoma metastásico resistentes a tratamientos inmunoterápicos, añadiéndoles radioterapia estereotáxica ablativa (SABR), un tipo de radioterapia para el tratamiento del cáncer que permite la administración de dosis muy altas a tumores en muy pocas sesiones de forma extremadamente precisa y con mínimos efectos secundarios.

El objetivo de este estudio es revertir la resistencia al tratamiento con inmunoterapia con la misión de conseguir controlar la enfermedad o reducir su progresión, manteniendo el beneficio del inmunoterápico durante más tiempo. Los tratamientos con inmunoterapia, diferentes a las quimioterapias tradicionales, ayudan a las defensas del organismo a combatir el cáncer con una mayor eficacia, mostrando resultados superiores con menores efectos secundarios o haciéndolos más tolerables para el paciente.

El estudio, que comenzó en 2017, ha finalizado con unos resultados que señalan que un 42% de los pacientes mejoraron su respuesta al tratamiento tras recibir radioterapia SABR, observándose que hasta un 30% de la muestra no tenía evidencia de enfermedad. Además, el tiempo de media en el que la enfermedad no progresó tras aplicar este tipo de radioterapia fue mayor a los 14 meses. En este sentido, el investigador del Grupo de Investigación Traslacional en Inmunoterapia del Cáncer de IBIMA Plataforma BIONAND y oncólogo radioterápico del Hospital Universitario Virgen de la Victoria, Juan Zafra, ha reconocido que solamente un 32% de los pacientes “ha necesitado un cambio de la inmunoterapia por otro tratamiento después de recibir este tipo de radioterapia”. En cuanto a los efectos secundarios, ninguno de los pacientes ha presentado efectos secundarios graves al tratarse con esta combinación.

Además, Zafra ha resaltado que “gracias a este estudio se ha comprobado que la combinación de la inmunoterapia con la radioterapia SABR supone una estrategia segura y que resulta efectiva en un alto porcentaje de casos”. Sobre los beneficios que ofrece esta combinación, el oncólogo radioterápico ha destacado que los beneficios de esta estrategia consisten en “una radioterapia muy focalizada que puede favorecer la activación de células defensivas contra el tumor que conduzcan a respuesta antitumorales fuera del campo de radiación”.

Gracias a este trabajo, desde IBIMA Plataforma BIONAND y el Hospital Universitario Virgen de la Victoria se ha liderado un nuevo estudio de combinación de inmunoterapia más radioterapia en el que se está analizando la sangre de los pacientes que se tratan con estos dos tratamientos “para intentar encontrar alguna sustancia que nos permita entender mejor los resultados y ofrecer un mejor tratamiento a los pacientes con cáncer metastásico”, ha asegurado el propio Zafra.

Un estudio de colaboración multicéntrica

En este estudio, además de IBIMA Plataforma BIONAND y el Hospital Universitario Virgen de la Victoria, también han participado numerosos centros a nivel nacional como el Hospital Universitario Doctor Negrín de Gran Canaria, donde comenzó la ejecución de este estudio con la participación de otros centros de la provincia de Las Palmas como el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria y el Hospital General de Fuerteventura.

Han colaborado otros centros como el Servicio de Oncología Radioterápica de ASCIRES en Valencia y el Grupo de Investigación Traslacional en Inmunoterapia del Cáncer del Centro de Investigaciones Médico Sanitarias (CIMES) de la Universidad de Málaga. Por último, también se ha contado con la colaboración internacional del grupo de Farmacoepigenética, Departamento de Fisiología y Farmacología del prestigioso Instituto Karolinska (Suecia).