Lomo, chorizo, zurrapa o jamón son algunos de los manjares que se han degustado este fin de semana tras el golpe de la listerioris.

Los productores reconocen que este año ha habido menos ventas, pero lo achacan a otros factores.

Lomo, chorizo o jamón son algunos de los manjares que se han degustado este fin de semana en la localidad malagueña de Benaoján. Una muestra a la que han acudido cientos de personas que han mostrado su apoyo al sector cárnico de la localidad después del bajón de ventas provocado por la crisis de la listeriosis.

La decimonovena edición de la feria de la chacina de Benaoján ha vuelto a llenar su carpa de clientes que querían probar y comprar los embutidos que han hecho famosa esta localidad.

Este año no ha sido una edición como cualquier otra, después del golpe recibido en septiembre. Se encontró listeriosis en un envase de un producto de una empresa local de embutidos. En otra ocasión este caso aislado hubiera pasado desapercibido, pero después del brote que afectó a la empresa sevillana Magrudis, este incidente fue muy difundido y cayeron las ventas en picado.

Los productores reconocen que este año ha habido menos ventas, pero lo achacan a otros factores.

Entre producción de chorizos y lomos artesanos en directo, o degustaciones de ibéricos y zurrapa, los asistentes a la feria de la chacina de este año deambulaban encantados sin saber adónde atender y ajenos a una polémica que ya les queda muy lejos.