Tres Festividades: HALLOWEEN, El Día de todos los Santos y el de los Difuntos ¿conocen la diferencia?

  • Son las tres noches en las que se celebra el Fin del verano y comienzo de los seis meses del Reino de la noche.
  • En la oscuridad germinan las semillas, se gestan los bebés, habitan los difuntos sean o no santos

Tres festividades seguidas, el 31 de octubre (Halloween), el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, y el 2 de noviembre, Día de los Difuntos, cada una con un origen y tradición diferente, pero coincidentes en su significado: la cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos.

En algunos textos aparecen fechas y denominaciones cambiadas, contribuyendo en ocasiones a la confusión en la diferencia de sentido que tienen estas tres fiestas.

HALLOWEEN.- Halloween es un festejo secular. De origen irlandés, enraizado con la festividad Celta del dios Samaín. Deriva de la contracción inglesa All hallow’ eve. Significa “toda la víspera de los Santos” que se celebra internacionalmente la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, en la angloesfera, en Latinoamérica y Europa.

Halloween llega a EEUU entorno a 1840. Emigrantes irlandeses transmiten diversas versiones durante la Gran Hambruna. Con posterioridad, la fiesta se hace internacional cuando en 1978 se estrena en EEUU y en todo el mundo, “Halloween” de John Carpenter. Película ambientada en la víspera de Todos los Santos que, debido al despliegue comercial y publicitario, la tradición regresa a nuestro entorno con el popular rito del disfraz.

Éste simboliza la suspensión de las normas establecidas durante la celebración, y pone las cosas patas arriba, para verlas desde el otro lado, el del disfraz.

En todos los lugares se vacían nabos, patatas y calabazas, tallándoles una cara y metiendo una vela dentro que emula el fuego fatuo. La calabaza con una luz dentro, procede de un viejo relato irlandés sobre un tacaño y astuto granjero que, usa una cruz (dentro de una bolsa) para atrapar al diablo (convertido en moneda).

Jack suelta al diablo al prometerle éste que no se llevará nunca su alma. Cuando Jack muere, no entra en el cielo por llevar una vida pecaminosa y como el diablo tampoco se puede llevar su alma, queda errante. De forma irónica el diablo le lanza un ascua encendida que Jack guarda dentro de una calabaza, para que le ilumine el camino.

EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS.- El día de Todos los Santos se celebra al día siguiente de Halloween, el 1 de noviembre. Los católicos sustituyen la fiesta pagana Celta de Samaín por ésta fiesta católica. En su origen se celebró el 13 de mayo. El Papa Gregorio IV extiende la celebración al 1 de noviembre, en toda la cristiandad, hacia la mitad del siglo IX.

Se trata de una Solemnidad, es decir, una celebración de rango elevado, dado que conmemora un hecho de primer orden para la fe católica. Se festeja en honor de los beatos o santos canonizados y también de aquellos que no siendo canonizados, ya viven en la presencia de Dios. Este día la Iglesia Católica Latina, exhibe las Reliquias de los Santos.

España tiene muchos ejemplos de ésta festividad. En la provincia de Cádiz dicen la fiesta “Tosantos”, donde, a modo de antesala al carnaval, disfrazan animales y hacen muñecos con frutas y verduras reflejando de modo crítico y humorístico la realidad social del año.

Para Benacazón, Sevilla, es “Tozanto”, cuando se sale al campo a “echar los Santos” con amistades y familia, previo paso por el Camposanto.

Otro ejemplo curioso, se vive en Baños de la Encina, Jaén. En la tradición los hombres pasan la noche del 31 de octubre en el campo, solos, “se quitan del medio”, mientras las mujeres rezan.

El origen de esta costumbre está en el hecho de que antaño, durante el Día de los Difuntos/Santos, las campanas tocan persistentemente, día y noche, con la consiguiente caída de ánimo de los lugareños que, para superarla, los hombres, abandonan el pueblo hacia lugares donde no se oigan las campanas, quedándose las mujeres para rogar por las almas de los difuntos.

En la actualidad, esta fiesta se extiende también a las mujeres, y sobre todo a los jóvenes que, preparan desde muchos meses antes, tanto el sitio donde se van a pasar los 3 o 4 días de Fiestas, como lo que van a comer y hacen “La lista de los Santos.

LA FIESTA DE LOS DIFUNTOS.-  Y por último, el día 2 de noviembre se celebra la fiesta de los Difuntos, con un ambiente diferente al de Todos los Santos. Éste día de Difuntos la Iglesia Católica lo celebra con rezos en el sacrificio de la misa para que los muertos recientes y las almas de aquellos que están en el Purgatorio y no limpiaron aún sus almas de pecados veniales, encuentren pronto el camino y el reposo a la vera de Dios.

Todas estas festividades se relacionan con SAMAÍN

Ahora bien, estas festividades se relacionan con Samaín que es el origen más remoto. Son las tres noches en las que se celebra el Fin del verano y comienzo de los seis meses del Reino de la noche.

Se inicia con la noche del 31 de octubre y acaba la noche del 2 de noviembre. Son las fiestas de transición que marcan el cambio de un año agrícola a otro. Significa el final de la labor en el campo. Las semillas ya sembradas, duermen en el vientre oscuro, bajo la tierra, al lado de nuestros muertos que velan por ellas.

La Tierra, la oscuridad, la noche, se relacionan con el color negro, pero no en el sentido de luto, sino de fertilidad. En la oscuridad germinan las semillas, se gestan los bebés, habitan los difuntos sean o no santos.

Nuestra cultura recuerda a sus ancestros porque siguen formando parte de la familia como fuente de poder, amor y sabiduría, nos dice Marianna en su libro La rueda de Izpania.

Actualmente, Samaín se celebra en Galicia, Asturias y León donde mantienen la costumbre Celta.

Es tradicional por toda España comer castañas y boniatos asados, el pan de higo, los buñuelos y huesos de santo, los panellets catalanes, los roscos y tortas, los borrachuelos de Málaga, todo ello como supervivencia de los “panes de ánimas” que se ofrecen a los ancestros invitados a la cena de estas tres noches.

El origen procede de la influencia Celta en la mitad norte de la península ibérica. En Galicia se relaciona con las meigas y la Santa Compaña (procesión de ánimas). En la zona mediterránea, sin influencia Celta, en la Cerdeña e Italia también se celebra desde la tradición romana de las linternas sepulcrales.

Mi experiencia sobre estas festividades se remonta a la infancia. Las gentes, en el pueblo, acuden al cementerio a poner flores en las tumbas. No distinguen entre Santos y Difuntos. Mi madre mantiene la costumbre de poner “lamparillas” en un plato con agua donde flotan encendidas durante tres días, en recuerdo de sus muertos y para ayudar a salir del “purgatorio” a quien lo necesite.

Hoy día experimento una falta de uso y desplazado interés por estos días, replicando el formato moderno de ignorar tradiciones. Sin embargo, esta actitud aprendida ignora  los rituales que  conectan con la realidad más íntima y evidente de todo ser humano, la muerte de los seres queridos y la propia finiquitud.

Vivenciar éstas tradiciones me parece ahora muy oportuno como preparación y comprensión hacia el único acontecimiento por el que todo el mundo ha de pasar, tarde o temprano, aunque mejor tarde que pronto, en palabras de mi suegra, que en paz descanse.

Halloween, se presenta como una oportunidad que a modo de fiesta conecta con los significados más profundos del evento y la transmisión del sentido que tienen éstos tres días.

María Tesías Herrera – Socióloga

Octubre-Noviembre 2018


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