Reding ya tiene su estatua en Málaga

La remodelada plaza de La Malagueta ya acoge un monumento dedicado al general Teodoro Reding, gobernador y corregidor de Málaga, y héroe en la batalla de Bailén

Tras años de trabajo, la Asociación Teodoro Reding al completo ha cumplido su sueño y «quiere dar las gracias por este día histórico para Málaga y España. Gracias a quienes lo han hecho posible y gracias a quienes nos han acompañado en un día inolvidable. Las sensaciones vividas quedarán en nuestra memoria, pero sobre todo se queda este monumento para Málaga y los malagueños».

La estatua

De bronce y dos metros y medio, representa a Reding con el uniforme de mariscal de campo del Ejército español, tal y como lo conocieron los malagueños entre los años 1802 y 1808, y con el que participó en Bailén. Sin las medallas que le correspondían, porque según el testimonio de quiénes lo conocieron nunca lució sus condecoraciones, ni usó el título ni la firma de barón de Biberegg. Y con dos detalles importantes: las réplicas del bastón de mando y el sable con los que el pueblo de Málaga obsequió a su gobernador tras el triunfo en Bailén frente al general Dupont, y que se conservan en Suiza, obra del artista malagueño, Juan Vega.

Respecto a la fisonomía, se ha basado en los retratos que existen, y principalmente en el que poseen sus descendientes más directos en su casa natal de Schwyz. En Bailén ya existe un monumento dedicado a Reding, pero el artista se inspiró en un cuadro del Museo del Prado que, tras las investigaciones de años posteriores, determinan con la mayor probabilidad que retrata a otros de los héroes olvidados de aquella victoriosa campaña: el general Antonio Malet, marqués de Coupigny, segundo de Reding en la batalla.

Homenaje a los malagueños

El monumento, por otra parte, no es sólo el justo reconocimiento al general Reding, sino también, como rezará su placa principal, un homenaje a los miles de malagueños que se ofrecieron voluntarios a seguir a su gobernador,  integrando los regimientos de la guarnición malacitana o batallones de nueva creación llamados de “Voluntarios de Granada”, por la pertenencia en esos días al llamado Reino de Granada; denominación que puede ser causa del olvido de los malagueños en la historiografía de la Campaña de Andalucía de 1808.

No todos participaron en Bailén, pero sí en otras acciones. Y las noticias de aquella primera victoria en las inmediaciones de una pequeña localidad andaluza llegó a oídos de las naciones centro-europeas que habían sido vencidas por Napoleón, animándose a levantarse de nuevo frente al corso. El principio del fin de aquel imperio comenzó en el Sur de España, aunque Bonaparte, enojado por lo sucedido, decidiese venir personalmente con un gren ajército para reponer a su hermano en el trono en Madrid, que tras Bailén había huido hasta la otra orilla del Ebro.

Antes de este monumento, ya en 2011 la Asociación “Teodoro Reding” realizó un simbólico gesto en recuerdo de aquellos malagueños. Por la parte que Málaga tuvo en aquella victoria, fue distinguida por la Junta de Sevilla con una de las águilas napoleónicas -el estandarte imperial- capturadas en Bailén, que fue ofrendada a los pies de la Virgen de la Victoria. Sin embargo, este trofeo sería recuperado en 1810 por las tropas francesas del general Sebastiani. La que se encuentra hoy en el santuario es una réplica que donada por el colectivo en memoria de aquel reconocimiento.