#Pueblos de Málaga. Casares

Te podemos asegurar que te quedarás sin aliento cuando veas por primera vez el pueblo colgante de Casares. Sus casitas blancas apiladas en la ladera dibujan una imagen propia de un cuento. Casares, además, es una población de gran importancia histórica, ya que aquí nació Blas Infante, gran ideólogo del «andalucismo» y podrás visitar su casa natal. Algunos de los rincones más imprescindibles son las ruinas del fuerte árabe, la Iglesia de la Encarnación, la Fuente de Carlos III y la Plaza España. Desde el castillo podrás disfrutar de amplias vistas panorámicas de la costa y la Serranía de Ronda. Finalmente, a pesar de ser un pueblo del interior desde Casares en un instante te podrás plantar en alguna de las playas cercanas.

Declarado Conjunto Histórico-Artístico, Casares conserva lo mejor de todas las civilizaciones que se han posado entre sus límites. El mejor ejemplo es el Castillo de Casares, de origen árabe, que aporta al municipio un paisaje impecable entre el Campo de Gibraltar y la Serranía de Ronda.

Además, en Casares hay espacio para un par de kilómetros de costa y tres campos de golf del más alto nivel.

EN CASARES NO PUEDES PERDERTE

MONUMENTOS

Casa natal de Blas Infante

Muchos turistas comienzan su visita a Casares por la Casa Natal Blas Infante, que permite adentrarse en la vida del considerado oficialmente el padre de la patria andaluza gracias a los fragmentos de vida y obras que aún se conservan en su interior. Además, sus salones albergan exposiciones temporales con trabajos de artistas de la zona. El edificio también es una de las oficinas de turismo del municipio.

El Castillo de Casares es otra de las paradas obligatorias de este municipio malagueño. Está situado en la parte más alta del pueblo y los árabes que lo erigieron aprovecharon el abrupto macizo de roca caliza sobre el que se construyó para completar la defensa de la edificación. Desde el punto más alto del castillo se dominan los valles, colinas y llanuras costeras que se extienden desde la Serranía de Ronda hasta la bahía de Algeciras. Aún se conservan algunas torres, tramos de murallas y dos puertas conocidas como los arcos del Arrabal y de la Villa, que alberga el Museo de Etnohistoria.

La iglesia de la Encarnación, de finales del siglo XVI, merece otra visita por su torre-campanario de influencia mudéjar y su patio trasero que pertenecía al antiguo convento. La ermita de San Sebastián, construida en el siglo XVII, aloja la imagen de Nuestra Señora del Rosario del Campo, patrona de Casares.