Los pueblos de Málaga también se quedan sin población

En una década, un tercio de los 103 municipios de la provincia han perdido más de un 20% de su población menor de 30 años. Canillas de Aceituno es el caso más extremo: la mitad de sus jóvenes se han ido. Los ayuntamientos luchan con escasas armas contra un problema que amenaza su supervivencia

Todos son pequeñas localidades del interior a excepción de Ronda, única cabecera de comarca afectada de forma tan intensa por la despoblación joven. En once de esos municipios la sangría supera el 30% y en cinco, el 40%: Igualeja, Alpandeire, Alfarnatejo, Comares y el ya mencionado Canillas de Aceituno.

La caída de población joven es, en realidad, una tendencia general en España, relacionada con la caída de la natalidad. En el conjunto de la provincia, este grupo de edad ha perdido un 6,9% de efectivos en los últimos diez años y en Málaga capital, la caída es del 13,1%. En toda la provincia sólo 13 localidades escapan a esta sangría, encabezadas por Benahavís, donde el número de vecinos menores de 30 se ha multiplicado por dos (aunque hay que tener en cuenta que la población total de este municipio también se ha duplicado). Pero lo que ocurre en las zonas rurales es diferente y trasciende de esta tendencia generalizada de envejecimiento; entra de lleno en la categoría de éxodo.