El certamen malagueño celebrará tres décadas de historia del 26 de febrero al 7 de marzo de 2027 con una imagen que fusiona cine, flamenco y arte contemporáneo, recuperando una obra de Saura y la huella creativa de Calleja.
El Festival de Málaga prepara una edición muy especial para conmemorar sus treinta años de trayectoria y lo hace mirando a algunas de las figuras más representativas de la cultura española. Lola Flores y Carlos Saura protagonizan el cartel de su 30ª edición, una propuesta que une fotografía, pintura y flamenco bajo la mirada contemporánea del artista malagueño Javier Calleja. La imagen, presentada oficialmente en la ciudad, reivindica el diálogo entre generaciones y disciplinas artísticas y convierte la memoria cultural en el eje de una celebración que tendrá lugar del 26 de febrero al 7 de marzo de 2027.
El cartel nace de una colaboración impulsada por Alicia Gutiérrez Mármol, al frente del estudio Mármol&Fa, con la participación de Javier Calleja y Anna Saura, hija del cineasta. El resultado recupera una pieza vinculada a la trayectoria visual de Carlos Saura y la transforma en el emblema de una edición que busca celebrar el camino recorrido por el festival sin renunciar a una mirada abierta al futuro.
La presentación contó con la presencia del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala de Cultura y Patrimonio Histórico, Mariana Pineda; el director del certamen y gerente de Málaga Procultura, Juan Antonio Vigar; además de Lolita Flores, Anna Saura y los responsables de esta propuesta artística.
La obra elegida tiene su origen en Lola Flores, Sevillanas 1992, una creación de Carlos Saura que retrata a la artista durante el rodaje de su película Sevillanas. A través de aquella imagen, el cineasta rindió homenaje a una intérprete cuya personalidad, fuerza escénica y libertad creativa dejaron una huella profunda en el imaginario del flamenco.
El cartel parte de una edición limitada publicada en 2021, compuesta por 85 piezas: 70 reproducciones seriadas y 15 obras denominadas «fotosaurios», en las que Saura intervenía sus fotografías mediante la pintura. Esta combinación de técnicas, característica de su producción artística, permite descubrir otra faceta del creador, estrechamente ligada a su pasión por la imagen y la experimentación plástica.
La pieza que ahora identifica al Festival de Málaga pertenece precisamente a esa serie intervenida a mano por el cineasta. Su incorporación al patrimonio del certamen se produjo en la pasada edición, cuando Anna Saura y Alicia Gutiérrez Mármol decidieron donarla con motivo del estreno del documental Carlos Saura. Ese niño de la fotografía, dirigido por la propia Anna Saura y presentado en 2025 en el festival.
Para Anna Saura, la obra reúne muchas de las grandes pasiones de su padre: el cine, la fotografía, la pintura y la música. También representa un momento significativo en su evolución artística, al experimentar por primera vez con un formato superior al A3, que anticipaba una nueva etapa en su trabajo plástico.
La elección del cartel supone también el regreso de Javier Calleja al universo gráfico del Festival de Málaga. El artista malagueño ya diseñó la imagen del certamen hace diez años y vuelve ahora a participar en una edición especialmente simbólica, aportando su particular lenguaje visual a una obra que conecta el legado de Saura con la sensibilidad contemporánea.
La colaboración se ha articulado a través de Mármol&Fa, proyecto liderado por Alicia Gutiérrez Mármol, licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Málaga y con una amplia experiencia en la gestión cultural. Tras dirigir durante ocho años Calleja Studio y participar en iniciativas como Routart, actualmente desarrolla su proyecto personal, centrado en la edición de obras de destacados artistas contemporáneos.
Gutiérrez Mármol considera que la transformación de esta pieza en imagen oficial del festival es una forma de reconocer tanto el legado de Carlos Saura como el trabajo de su hija para mantener viva su memoria artística. La colaboración, según destaca, permite que las figuras de Saura y Lola Flores ocupen un lugar protagonista en una celebración que mira a los treinta años de historia del certamen.
Uno de los elementos más singulares del cartel es su tipografía, que reproduce la letra manuscrita de Carlos Saura. Su escritura se integra en la composición como una prolongación de su personalidad artística, aportando autenticidad y reforzando el vínculo entre la imagen y el creador que la inspira.
El trazo espontáneo de las letras acompaña una ilustración central de marcado carácter expresivo, en la que una bailaora de flamenco cobra vida mediante pinceladas enérgicas y una combinación de azules, negros y blancos. La fuerza del movimiento y la intensidad de la composición evocan la dimensión visual y emocional del flamenco, una de las grandes fuentes de inspiración de Saura.
La propuesta recupera, además, el denominado «acento boquerón», un guiño gráfico introducido por Javier Calleja en la palabra Málaga para el cartel del 20 aniversario del festival. Diez ediciones después, este detalle vuelve a incorporarse a la identidad visual del certamen, reforzando su conexión con la ciudad y con una manera propia de expresar su carácter.
Para Juan Antonio Vigar, el cartel representa el espíritu con el que el Festival de Málaga afronta esta edición conmemorativa: reconocer a quienes han contribuido a construir el imaginario cultural español y, al mismo tiempo, seguir abriendo espacios de encuentro entre distintas formas de creación.
La imagen reúne tres universos artísticos diferentes, pero unidos por su capacidad para romper fronteras: el cine y la investigación visual de Carlos Saura, la personalidad arrolladora de Lola Flores y la mirada contemporánea de Javier Calleja. Una combinación que trasciende el homenaje y convierte el cartel en una declaración de intenciones sobre el papel de la cultura como espacio de continuidad, renovación y diálogo.
Con esta propuesta, el Festival de Málaga celebra tres décadas de trayectoria reivindicando sus raíces y su vínculo con la ciudad, pero también la capacidad del arte para reinterpretar el pasado desde el presente. La presencia de Lola Flores y Carlos Saura en la imagen de 2027 simboliza así una memoria cultural que permanece viva y continúa inspirando nuevas formas de creación.
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