Las recientes lluvias en Málaga han traído consigo un fenómeno inesperado pero beneficioso, la reducción drástica de la población de orugas procesionarias del pino.
Este insecto, conocido por sus características hileras al desplazarse y por su peligrosidad para humanos y mascotas, ha sido severamente afectado por las intensas precipitaciones, que han causado la muerte de muchas de ellas por ahogamiento.
Cada año, la oruga procesionaria se convierte en una preocupación en Málaga y demás ciudades de Andalucía . Este lepidóptero se desarrolla principalmente en los pinares, alimentándose de sus agujas y debilitando los árboles. Además, sus pelos urticantes pueden provocar alergias y reacciones graves en personas y animales.
Normalmente, el control de la procesionaria se lleva a cabo mediante tratamientos biológicos, trampas o la retirada manual de bolsones en los árboles. Sin embargo, este año la naturaleza ha jugado un papel clave gracias a las intensas lluvias.
Nos lo cuenta Isaac Díaz , presidente de la asociación Delbache Drone.
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