jueves, julio 18, 2024
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El Valle del Genal nos regala un año más su maravilloso ‘Bosque de cobre’

El Valle del Genal se convierte en estas fechas de manera efímera en el ‘Bosque de Cobre’, y es que su entorno medioambiental privilegiado regala en estos días estampas de ensueño ya que, con el paso de las jornadas otoñales, el paisaje va cambiando progresivamente cubriéndose de tonalidades marrones, amarillas, doradas y ocres, un fenómeno natural que se produce durante la caída de las hojas de los castaños.

En pleno otoño los grandes castaños de este espacio natural de la provincia de Málaga ofrecen un espectáculo único para los amantes de la naturaleza y también del buen comer.

El ‘Bosque de Cobre’ tiene una extensión de unas 4.000 hectáreas que se ubican en los términos municipales de los 15 pueblos que componen el Valle del Genal: Algatocín, Alpandeire, Atajate, Benadalid, Benalauría, Benarrabá, Cartajima, Faraján, Gaucín, Genalguacil, Igualeja, Jubrique, Júzcar, Parauta y Pujerra, localidades que tienen una larga tradición en torno a la castaña.

Los vecinos de estos pueblos se muestran orgullosos de su entorno natural, que es visitado durante todo el año por una gran cantidad de turistas que buscan el contacto con la naturaleza y una oportunidad de descubrir hermosos paisajes.

El castañar es una formación forestal de considerable importancia ecológica, cultural y económica para la Serranía de Ronda en general y el Valle del Genal en particular. Sus valores son indiscutibles desde el punto de vista paisajístico, como soporte de numerosos oficios y tradiciones, como generador de productos agroalimentarios y, cuando los castañares pintan de amarillos y ocres el paisaje, como atracción para un turismo que desea disfrutar de un entorno mágico que aporta verdadero placer para los sentidos.

Sin lugar a dudas, todas las personas que visitan el Valle del Genal quedan maravilladas ante la exquisita gastronomía de la zona, los festejos y tradiciones populares de sus pueblos, la riqueza micológica, la hospitalidad de sus habitantes, el interesante acervo cultural de sus municipios o la posibilidad de llevar a cabo el avistamiento de una gran diversidad de aves, entre otros aspectos. En cuanto al turismo activo, en el entorno se ubica una amplia red de senderos que conectan diferentes localidades y puntos de interés. Además, existen lugares en los que aquellas personas deseosas de vivir experiencias con las que descargar adrenalina pueden realizar distintas actividades como escalada, vías ferratas, barranquismo o espeleología. Para que los visitantes disfruten de unos días inolvidables, el Valle del Genal dispone de una amplia oferta en alojamientos rurales de excelente calidad.

Los amantes del senderismo lo tienen fácil porque la zona cuenta con numerosos caminos para recorrer a pie y que dejan ver la riqueza natural de este rincón de Málaga, donde a los castaños se unen alcornoques, encinas y pinos, entre ríos y arroyos que inician su despertar con las primeras lluvias.

Pero no es lo único que degustar en el Valle del Genal, con la metamorfosis del bosque empiezan también a aparecer las primeras setas, producto muy utilizado en la cocina local y que se une a los deliciosos embutidos y jamones de la zona. Así que si hay un momento propicio para conocer este efímero y bello entorno es antes de que acabe el mes de noviembre.

 

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