El ultimo ́ punto de encuentro entre Federico García Lorca, Nuria Espert y Lluís Pasqual

 

Espert y Pasqual curan su «lorquitis aguda» con un acto de amor a Federico

El poemario Romancero gitano de Federico García Lorca es como un mapa
andaluz en el que se entrelazan lo romano, lo cristiano, lo árabe, lo judío y lo
gitano. “Un libro antipintoresco, antifolklórico”, como dijo el propio Federico en
los comentarios que forman parte de esta íntima velada teatral.

Publicado en 1928, el libro posee una enorme riqueza de imágenes y símbolos
que aluden a la vida y la muerte, la pasión y la violencia, la tierra y el
firmamento… Es un homenaje al mundo gitano, a la magia de un pueblo
misterioso y fascinante.

En este espectáculo, la escritura de Lorca cobra vida a través de la voz y la
presencia escénica de Nuria Espert y la depurada puesta en escena de Lluís
Pasqual, dos grandísimas figuras de nuestro teatro que vuelven al poeta que
más ha influenciado la trayectoria profesional de ambos.

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Tras estrenarse en el Teatro de la Abadía de Madrid la temporada pasada,
coincidiendo con el 120o aniversario del nacimiento del poeta granadino, el
espectáculo ha girado por Buenos Aires, Montevideo y Milán con el aplauso
unánime de crítica y público.
Tras estrenarse en el Teatro de la Abadía de Madrid la temporada pasada,
coincidiendo con el 120o aniversario del nacimiento del poeta granadino, el
espectáculo ha girado por Buenos Aires, Montevideo y Milán con el aplauso
unánime de crítica y público.

• Bendecidos por el Duende: Nuria Espert y Lluís Pasqual sirven un
incandescente ‘Romancero gitano’. EL PAÍS. Babelia. Marcos Ordoñez
• Nuria Espert vuelve a dejar al publico boquiabierto, admirado y rendido ́ .
LA RAZÓN. Raúl Losanez ́

• Federico se confiesa ante el publico y lo hace con el aliento de Nuria ́
Espert. ABC. Diego Doncel
“Al igual que cuando uno se enamora por primera vez se está enamorando de
alguien y del amor al mismo tiempo, García Lorca era para mí “el autor” y la
literatura: el descubrimiento de la compañía espiritual y de la capacidad de
aventura que encierra un libro. Aunque leía a otros autores, la sensación de
extraña cercanía no era la misma. Tal vez por esa misma cercanía, en algún
momento debí sentir que si uno puede elegir a sus amigos entre los vivos,
también lo puede hacer entre los muertos si, como en este caso, sus palabras,
que albergan sus emociones más íntimas, te acompañan y te sirven, en
algunos momentos de la vida, para darle un nombre a las tuyas. Enamorarse
del Federico amigo era demasiado fácil y, sobre todo, peligroso. Me he
enamorado de otros escritores pero, en algunos casos, con el tiempo ha
llegado el desamor, les he dejado yo o me han abandonado ellos. La
fascinación que desde el primer momento sentí – y sigo sintiendo – por la
escritura de García Lorca me decía que Federico podía acompañarme por lo
menos un largo espacio de mi vida, alimentando durante mucho tiempo la
cálida sensación de fraternidad que me producía su lectura: amor de hermano.
Ahí estaba. Esto iba a ser, mi hermano. Y puestos a pedir, mi gemelo. Un
espejo al que poder mirarme, un reflejo en forma de refugio, mucho más sabio
que yo por el hecho de ser poeta, y cuyos pensamientos y emociones se
parecían a los míos, o más bien los míos encontraban su libre expresión en la
manera cómo él los contaba”.
Lluís Pasqual
De la mano de Federico (Arpa editores)