El PP recupera la alcaldía de Torremolinos con el apoyo de Vox y Ciudadanos

Margarita del Cid consigue los apoyos necesarios para desbancar al socialista José Ortiz y afianza la posición de su partido en la Costa del Sol

Margarita del Cid (PP), nueva alcaldesa de Torremolinos tras prosperar la moción de censura que desaloja al PSOE

 

Margarita del Cid (Torremolinos, 1973) es nueva alcaldesa popular de Torremolinos desde este lunes. Lo es después de que haya prosperado con 13 votos a favor la moción de censura contra el socialista José Ortiz, que no entregó la vara de mando a su sucesora, como sí suelen hacer otros regidores salientes al dar el relevo. Sin embargo, sí hubo saludo entre ambos adversarios políticos, fugaz y escorados junto a la bancada socialista. Y es que había tensión en el ambiente. «Debemos ser respetuosos», pidió al principio de un largo pleno el edil de Ciudadanos David Obadía, presidente de la mesa de edad, antes de que comenzaran unas hostilidades dialécticas que se alargaron durante más de dos horas y media.

Un Ayuntamiento convertido en «una máquina de recaudar impuestos», retrató Margarita del Cid en su primera intervención, dando justificación a una votación para desalojar al PSOE y a Unidos Podemos del poder. Se acordó de cuándo le cortaron la luz a los edificios municipales. «400 alumnos sin clases», señaló antes de enumerar la falta de limpieza, la dejadez en los parques y jardines, los 220 días para pagar a proveedores o las subvenciones por el covid que no llegaron a las empresas.

«No se libran ni los muertos», espetó en su intervención al hablar de un gobierno que había multiplicado por tres los precios de los nichos o un 185% la tasa de basura, como la de IBI o la de ocupación de la vía pública para las terrazas en plena pandemia. «Y dos radares para freír a multas a los vecinos», afirmó Del Cid, quien anunció que se acabaron los radares móviles, así como un plan de choque en limpieza y uno estratégico con los agentes sociales de la ciudad. «Siempre ha sobrado para colocar a compañeros, repartir asesores y contratar a empresas de amigos socialistas», espetó la ya alcaldesa de Torremolinos.

Fue parte de la justificación luchar contra los recortes del Cercanías por parte del Gobierno, exigir el arreglo del hospital Marítimo a la Junta de Andalucía, así como los nuevos Juzgados o darle un uso al edificio de San Francisco de Asís. Anunció que va a asumir la cartera de Igualdad y tendió la mano a José Ortiz.

La réplica se ancló en el miedo a la derecha. «Es un atentado», calificó Ortiz la moción de censura en la que llegó a tachar a los firmantes de tener actitudes negacionistas, excluyentes y de odio al contrario. Dijo que la moción era fruto del oportunismo político para atribuirse los logros de su equipo y se centró en el edil de Ciudadanos. David Obadía, en otro tiempo colaborador de Ortiz, ahora uno de quienes le desalojan de la Alcaldía y a quien recordó que había sido objeto de ataques personales por parte de sus ahora socios.

Cada vez que decía la palabra ‘progresista’ la mirada de Ortiz se iba hacia Nicolás de Miguel, concejal no adscrito desde que abandonara Ciudadanos. Este edil estuvo en el punto de mira de todos los socios de gobierno. Le culpan de acabar con un proyecto abierto, participativo y de diversidad por una alianza con la extrema derecha. «Serán cómplices del retroceso», les auguró el ya exalcalde.

La réplicas fueron dispares. Desde la edil no adscrita Avelina González, que en un impetuoso discurso llegó a pedir perdón al PP por apoyar a los socialistas en 2019, a Nicolás de Miguel que no era ni sectario ni dogmático. El más contundente fue Antonio Sevilla de Vox, que detalló los 1,1 millones de euros anuales que se gastaba Ortiz en sueldo. «Eso sin contar a los asesores con sueldos de casi 50.000 euros», aclaró a ABC después del pleno en el que fue recibido un grito de «nazi» antes de su intervención.

Lucía Cuín, en otro tiempo en el punto de mira por pasar de Vox al grupo mixto y apoyar a Ortiz para ser alcalde, votó en contra de la moción pero se ofreció para trabajar, como había hecho con el PSOE. Al igual de Obadía, que dijo se ofreció alejándose de la crispación antes de votar a favor. Más duros fueron los representantes de Izquierda Unida y de Podemos, que animaron el miedo al derecha vaticinando el fin de las libertades.

Este lunes, la moción de censura ha salido adelante con 13 votos a favor y 12 en contra. Tras ser proclamada, Del Cid ha asegurado que «cumplir el sueño de tu vida no es el fin de ningún camino, es el comienzo de todo» y ha dado las gracias a los vecinos de Torremolinos «por haberme traído hasta aquí, hasta uno de los días más importantes de mi vida». «Hoy empieza todo», ha aseverado.

«Desde ya os prometo trabajo, entrega, sacrifico, dejarme la piel para el mejor futuro posible para nuestra ciudad, no se me ocurre mejor forma de devolver la inmensa gratitud que siento hacia mi tierra, mis vecinos«, ha indicado la ya regidora, quien ha señalado que Torremolinos «merece dejar a un lado la resignación y cambiarla por optimismo».

«Quiero ser la alcaldesa de todos, de los que confiaron en mí desde el primer momento, de los que se unieron posteriormente y de los que hubiesen preferido otra opción; trabajaré por todos sin distinciones«, ha dicho, apuntando que el denominador común es «Torremolinos, un lugar que respira libertad, esperanza y alegría, que supo brillar con luz propia en épocas en las que predominaban colores más oscuros y supo ponerle nombre al paraíso».

Feudo ‘popular’

Torremolinos había sido históricamente uno de los feudos más fieles al PP. De hecho, desde 1995 los populares han ganado en todos los comicios. La época más cómoda para el partido conservador fue la que ocuparon las dos décadas que acabaron en 2015. Tras veinte años, Pedro Fernández Montes salía por la puerta de atrás. Llegó José Ortiz, el socialista que ha sido alcalde hasta este mes de diciembre.

Y es que desde su independencia en 1988, nunca ha ganado las elecciones otro partido distinto al PP. En 1991, cuando por primera vez se votaba en unas municipales, los populares consiguieron 10 de los 21 asientos. Sin embargo, no consiguió gobernar: la izquierda se unió y los nueve concejales del PSOE junto a los dos de Izquierda Unida votaron a favor de que Miguel Escalona, uno de los líderes del proceso de segregación de Torremolinos como parte del término municipal de Málaga, fuera el alcalde.

Los resultados del PP fueron en aumento: 13 ediles en 1995 y 1999, 14 en 2003, 17 asientos en 2007 y 2011. Es decir, cinco mayorías absolutas consecutivas en las que Pedro Fernández Montes era la cara visible de un Consistorio con un presupuesto creciente.

Seis años de PSOE

En 2015 las tornas cambian. Los populares pierden de una tacada siete asientos. La llegada de Cs y Podemos (bajo la marca Costa del Sol – Sí se puede) cambia la composición del salón de plenos. El PP consigue 10 ediles, los socialistas 7, los liberales 4, Podemos 3 e IU 1. Fernández Montes es vetado por Cs y la falta de entendimiento hacer que finalmente no gobierne. Inesperadamente, José Ortiz llega a la alcaldía. El exalcalde salió por la puerta de atrás de su partido: más de cuatro décadas de militancia y veinte de gestión que acabaron mal tras los comicios.

Después cuatro años de gobierno en minoría, las urnas apenas otorgan un edil más al PSOE. El PP vuelve a ganar con 9 asientos, frente a los 8 de los socialistas, los 3 de Adelante, los dos de Cs y Vox y la entrada de Por mi Pueblo, un pequeño partido provincial con representación en localidades como Benamocarra. Detrás de la edil de este último partido se encontraba Pedro Fernández Montes, por lo que el pacto era imposible.

El PP veía cómo el pacto con Cs y Vox era insuficiente, sumaba 12 escaños de los 13 necesarios para la mayoría absoluta. Tampoco ha ayudado en este mandato la cambiante adscripción de algunos concejales. Durante las negociaciones para elegir alcalde tras los comicios, Lucía Cuin, que se presentó en las listas de Vox, fue expulsada y se mantiene como no adscrita. Vox se quedaba con sólo un concejal al tiempo que Cuin apoyaba, junto a Adelante y Avelina González, de Por mi Pueblo, al socialista José Ortiz.

Poco después, Ortiz se encontraba con otro regalo político. Nicolás de Miguel, que abandonó Cs tras la salida de Albert Rivera, pasaba de la oposición al gobierno municipal. Con catorce votos, el alcalde socialista se veía con fuerza para terminar su mandato sin más problemas. Pero no ha sido así.

PP, Cs, Vox y no adscritos

El pasado 2 de diciembre el PP presentaba una moción de censura contra José Ortiz. Margarita del Cid contaba con el apoyo de los nueve ediles del PP más los del concejal que quedaba en Cs y el que permanecía en Vox. Avelina González, de Por mi Pueblo, se independizaba de Fernández Montes y decidió formar parte de la moción. Sin embargo, la pieza clave, aunque no entrará en gobierno, es Nicolás de Miguel, el exliberal.

El nuevo equipo tendrá el apoyo, por tanto, de tres partidos y dos concejales no adscritos, de modo que Del Cid contará con trece votos frente a los 12 con los que se quedaría el bloque de la oposición: los ocho del PSOE, los tres de Adelante y el voto suelto de Lucía Cuin, también no adscrita tras su expulsión de Vox.

La vida política en Torremolinos es, cuando menos, cambiante. Así, a Avelina González la han expulsado recientemente de Por mi Pueblo, el único nexo que le unía a Pedro Fernández Montes, con quien su relación se fue deteriorando desde el inicio del mandato. El año pasado el exalcalde ya intentó que González dejara de representar a la formación municipalista.

En la mañana de este lunes el PP, tras pactar a varias bandas, ha conseguido volver a una de las alcaldías que con más orgullo había lucido en décadas anteriores. Del Cid tiene por delante poco más de un año de gobierno para hacerse notar y llegar a las municipales de mayo 2023.