La polémica instalación de las esculturas monumentales de Neptuno y Venus junto a la plaza de la Marina será temporal. El alcalde, Francisco de la Torre, ha acordado con la Autoridad Portuaria que las figuras solo permanezcan seis meses en este enclave, ante el rechazo de instituciones culturales, colectivos ciudadanos y la creciente controversia internacional.
El Ayuntamiento de Málaga ha decidido intervenir en el controvertido proyecto de instalación de esculturas monumentales en la entrada del Puerto. Tras varios días de intensas críticas, el alcalde Francisco de la Torre ha alcanzado un acuerdo con la Autoridad Portuaria para que las esculturas de Neptuno y Venus se ubiquen junto al Centro Histórico únicamente de forma temporal, durante un periodo máximo de seis meses. Una vez transcurrido ese tiempo, se estudiará una nueva localización para las obras.

El anuncio llega en un contexto de fuerte contestación social e institucional. El proyecto, impulsado por el Puerto de Málaga, contempla la colocación de cuatro esculturas de gran formato —Neptuno, Venus y dos leones— cedidas por su autor, Ginés Serrán, en régimen de comodato. Su emplazamiento, en un punto especialmente visible del frente portuario y junto al Centro Histórico, ha generado un amplio debate sobre su impacto urbanístico, patrimonial y paisajístico.
La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo ha sido una de las voces más críticas, alertando de que el conjunto escultórico alteraría la imagen urbana y simbólica del Puerto y crearía una nueva barrera visual entre la ciudad y el mar. La institución también ha denunciado la falta de consulta previa con entidades culturales y con el propio Ayuntamiento, así como la ausencia de informes técnicos y patrimoniales. Además, cuestiona la estética de las piezas, a las que califica de pseudoclasicistas y alejadas de los lenguajes contemporáneos de la escultura pública.
A esta oposición se han sumado otras cuatro instituciones culturales y científicas de la ciudad, que reclaman la paralización del proyecto y subrayan que se trata de una actuación ornamental y simbólica, no portuaria, que debería contar con licencia municipal y con el informe de la Comisión Provincial de Patrimonio. El rechazo también se ha trasladado al ámbito ciudadano, con una campaña de recogida de firmas en change.org que denuncia la falta de transparencia y exige un debate público previo.

La controversia ha traspasado fronteras tras la publicación de un artículo en el diario británico The Times, que comparaba las esculturas con “superhéroes de cómic” y recogía tanto las críticas de la Academia como la defensa de su autor. Ginés Serrán sostiene que su obra incluye referencias locales, como una red de pesca y el sol, y confía en que con el tiempo pueda convertirse en un icono de la ciudad.
En el plano político, el grupo municipal Con Málaga ha anunciado una moción para exigir la paralización cautelar del montaje hasta que existan los informes técnicos necesarios y un consenso social amplio. Su portavoz, Nico Sguiglia, ha insistido en que “no es un debate de gustos, sino de legalidad, rigor urbanístico y respeto al patrimonio”.
Ante este escenario, el alcalde ha optado por una solución intermedia: permitir la instalación, pero con carácter provisional. De la Torre ha señalado que durante estos seis meses se evaluará la reacción ciudadana y se estudiará si es necesaria una autorización municipal específica. La decisión busca rebajar la tensión y abrir un periodo de reflexión sobre el futuro de unas esculturas que, por ahora, se han convertido en el epicentro de uno de los debates culturales y urbanísticos más intensos que vive Málaga en la actualidad.

