La repetición electoral se ha llevado  por delante a Albert Rivera.

La debacle de Ciudadanos en las elecciones generales ha llevado a Albert Rivera a presentar su dimisión como presidente de la formación, según ha avanzado ‘El Mundo’. Y es que, el partido naranja ha perdido 47 escaños, quedando como sexta fuerza con 10 diputados en el Congreso.

A pesar de que todavía no se ha anunciado el nombre del sucesor, suenan los nombres de dos dirigentes fuertes del partido. Por un lado, se cree que la próxima presidenta del partido podría ser Inés Arimadas, mientras que otras voces optan por José Manuel Villegas.

Las encuestas ya auguraban esta caída y, aunque hasta el último momento los dirigentes de Ciudadanos se mostraron escépticos, finalmente la caída no hizo otra cosa que confirmarse y tuvieron que dar explicaciones.

Albert Rivera anunció ante los medios de comunicación la celebración de una Ejecutiva Nacional para analizar los resultados que han llevado a la formación al sexto puesto. «Voy a reunir al Comité Ejecutivo nacional, la dirección escogida de este partido para compartir con ellos este mal resultado electoral y para asumir todas las decisiones que haya que tomar», apuntó.

Como consecuencia de ese desplome, Rivera ha presentado su dimisión esta mañana al comité ejecutivo del partido, reunido en la sede en Madrid, según fuentes de la dirección. Un congreso extraordinario decidirá el nuevo liderazgo de la formación.

“Es un mal resultado, sin paliativos ni excusas”, reconoció Rivera anoche en una breve comparecencia pasadas las 23.00 de la noche rodeado por la plana mayor del partido, donde destacaban los ojos enrojecidos de su portavoz parlamentaria, Inés Arrimadas. El presidente admitió su responsabilidad, pero evitó dimitir porque ha esperado a comunicárselo formalmente primero a su dirección. “Los líderes asumen en primera persona no solo los éxitos, sino también los fracasos”. En su caso, con más motivo en la medida en que Ciudadanos es un partido personalista y las decisiones de calado de los últimos meses las ha tomado Rivera con un reducidísimo grupo de dirigentes.

Durante la campaña, Rivera aseguró que no se aferraría al sillón pero también que el 11 de noviembre, con los escaños que fueran, se “arremangaría” para desbloquear el país.