El imponente Musashi, propiedad del cofundador de Oracle Larry Ellison, ha convertido el puerto de Málaga en un escaparate de lujo naval con su diseño único inspirado en la estética japonesa.
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Desde hace varios días, el puerto de Málaga acoge una de las embarcaciones privadas más llamativas del panorama internacional. Se trata del Musashi, un megayate de 88 metros de eslora que no pasa desapercibido ni por su tamaño ni por su estética, inspirada en la figura del legendario samurái Miyamoto Musashi.
Amarrado en el muelle número dos, junto al Palmeral de las Sorpresas, este exclusivo barco se ha convertido en uno de los principales focos de atención tanto para curiosos como para aficionados al mundo náutico. Su apodo, “Yate del Samurai”, no es casual: el diseño exterior y la filosofía de sus interiores evocan la elegancia y disciplina de la tradición japonesa.
Construido entre 2010 y 2011 por los prestigiosos astilleros Feadship, el Musashi destaca por una silueta poco convencional dentro de los grandes yates de recreo. El estudio De Voogt Naval Architects apostó por una estructura donde el cristal cobra protagonismo absoluto, con amplios ventanales que recorren varias cubiertas y ofrecen una estética moderna y luminosa. Su casco de acero mantiene líneas clásicas, mientras que la superestructura de aluminio permite integrar estos elementos acristalados de gran formato.
En el interior, el diseño corre a cargo de Sinot Yacht Design, que fusiona el minimalismo japonés con toques de art déco, logrando espacios sofisticados y serenos. El yate puede alojar hasta 18 invitados distribuidos en nueve camarotes, atendidos por una tripulación de 23 personas.
Más allá del diseño, el Musashi ofrece todo tipo de comodidades propias de una embarcación de lujo: ascensor panorámico de cristal, sala de cine privada, jacuzzi en la cubierta superior y una amplia zona en popa que puede transformarse en una terraza tipo “beach club”, incluso con espacio para actividades deportivas como el baloncesto. Además, alcanza una velocidad máxima de 21 nudos, equivalente a casi 39 kilómetros por hora.
La presencia de este megayate en Málaga no solo refuerza la imagen del puerto como destino de grandes embarcaciones de lujo, sino que también acerca, aunque sea por unos días, un pedazo del exclusivo estilo de vida de la élite internacional a la costa andaluza.


