La detección de varios jabalíes infectados por peste porcina africana en Barcelona desata una reacción en cadena en los mercados internacionales. Diecinueve países han cerrado completamente sus fronteras a la carne de cerdo española y otros 24 han impuesto restricciones regionales, generando un impacto económico inmediato en un sector que ya cifra sus pérdidas en más de 12 millones de euros.
La aparición de varios jabalíes muertos por peste porcina africana (PPA) en la provincia de Barcelona ha puesto en jaque al principal productor de carne de cerdo de la Unión Europea. La confirmación de los casos ha desencadenado una reacción drástica en numerosos mercados internacionales, que han optado por aplicar vetos o restricciones a la importación de productos cárnicos procedentes de España.
En apenas unos días, 19 países han decidido prohibir por completo la entrada de carne porcina española, entre ellos grandes importadores como Estados Unidos, Japón, Brasil, Canadá, México, Chile, Colombia, Malasia, Sudáfrica, Tailandia, Uruguay, Venezuela, Costa Rica, Cuba, Ecuador y Perú. El sector teme que esta lista pueda seguir aumentando si la situación sanitaria no se controla de forma inmediata.
Paralelamente, otros 24 Estados han optado por aplicar limitaciones selectivas, restringiendo únicamente la importación de productos originarios de la provincia de Barcelona. Es el caso de países como China, Reino Unido, Serbia, Corea del Sur o Filipinas, que mantienen abierto el mercado al resto de España, pero han cerrado su frontera a la mercancía procedente de la zona afectada.
Las consecuencias económicas no se han hecho esperar. Las organizaciones sectoriales estiman ya pérdidas superiores a los 12 millones de euros, cifra que podría aumentar en las próximas semanas debido a la incertidumbre internacional y a la dependencia del sector porcino español de los mercados exteriores.
Las autoridades sanitarias trabajan para contener la expansión del virus, que no afecta a los humanos pero tiene un fuerte impacto en la industria ganadera. Mientras tanto, el sector afronta uno de los momentos más delicados de los últimos años, con el riesgo añadido de que el bloqueo global se prolongue y complique la recuperación del mercado.

