Los coordinadores de trasplantes de la capital costasoleña agradecen su generosidad en una carta enviada a su madre, que autorizó la donación
«Lo siento. No tengo más fuerza para seguir viviendo… », la carta de una joven de Mijas a su madre poco antes de suicidarse
El corazón de Malena, la chica de 19 años que se arrojó desde un mirador de la localidad malagueña de Mijas el pasado 20 de abril, late en el cuerpo de otras personas. Y han sido cinco las que se han beneficiado de la donación de su corazón, su hígado, su páncreas y sus dos riñones (los cinco resistieron la terrible caída que le causó la muerte a esta joven tras dos semanas en estado de coma). Gracias a la generosidad de esta familia, cinco personas con una situación clínica crítica han podido salir de ella. Así lo aseguran los coordinadores de trasplantes de Málaga en una carta enviada a Silvana Torre, su madre, que autorizó la donación y contó a ABC la trágica historia de su hija, diagnosticada de transtorno límite de personalidad.
Tras seis intentos anteriores, y pese a los esfuerzos de su madre por evitarlo, Malena logró finalmente su propósito de poner fin a su dolor y a su vida.
En un amplio reportaje, publicado por ABC el pasado domingo, se reproducía la carta que escribió antes de quitarse la vida en la pedía perdón a su madre y le decía que debía de sentirse «orgullosa de ser la mejor mamá del mundo»: «Mamá, sabes que te adoro, estuviste en todos mis peores momentos, todas mis crisis. Lo siento, eso no va a pasar más. Sólo te pido que crees tu vida desde 0, siendo feliz.
Yo desde el cielo con la abu Olga te voy a cuidar y mandar mucha fuerza. No tengo más fuerza para seguir viviendo, lo intenté muchas veces pero no puedo mamucha, no puedo», escribió a modo de despedida a su progenitora, a la que calificó de «luchadora» y a la que le pidió también que pensara en su hermano (Silvana tenía dos hijos, Malena era la pequeña) y no cayera en una depresión. «Yo no puedo seguir luchando más y no quiero estorbar más«, decía Malena.
Silvana Torre, la madre de Malena, agradece, por su parte, a algunos de los profesionales que trataron de ayudar a su hija y cita a Leticia Manzaneque Díaz («psicóloga de Malena que es una profesional de corazón y trató a mi hija con mucho amor y empatía,dándole apoyo en todo momento); a Juan Ignacio Durán (un gran psiquiatra que luego de tantas quejas se cruzó en nuestro camino para ayudar a mi niña con mucha empatía y cariño.
No se sentaba a escribir la medicación como hacen normalmente los psiquiatras y se dedicaba a charlar con ella durante horas); a la Guardia Civil de Mijas (que estuvo en todas sus crisis ayudando con mucho respeto cariño empatía, señores con todas sus letras); a los del 061 («que acudían a mi casa y con mucho cariño paciencia y empatía lograban calmarla y llevarla al hospital; a José Andrés Sánchez Pérez («un psiquiatra que fue un ángel con sus detalles y tratamiento a mi hija»); al Hospital Carlos Haya de Málaga («a todo el personal por su trato y amabilidad y a todos los médicos de la UCI de cuidados críticos, enfermeras y auxiliares que han tratado a mi hija y a mi con respeto empatía y mucho corazón»); y a la enfermera Marina (por su cariño«). »Todas estas personas -dice Silvana- fueron ángeles que se cruzaron en nuestro camino para aliviar tanto dolor y estamos las dos agradecidas«.


